MACROECONOMIA JUSTICIALISTA VS PROGRAMA NEOLIBERAL FINANCIERO

Por Roberto Rojas

Resumen

La economía argentina ha experimentado históricamente oscilaciones entre modelos de desarrollo basados en la intervención estatal orientada a la industrialización y esquemas de liberalización económica y financiera centrados en la supuesta eficiencia del mercado y la integración internacional indiscriminada. El presente trabajo analiza comparativamente el modelo macroeconómico implementado durante el primer peronismo (1945-1955) y el programa económico impulsado por el gobierno de Javier Milei, evaluando sus posibles impactos sobre la industria, el empleo y el comercio exterior. A partir de un enfoque de economía del desarrollo y análisis estructuralista, se examinan los mecanismos de asignación de recursos, la dinámica del mercado laboral y la inserción internacional bajo ambos paradigmas. Se concluye que el modelo actual implica una transición hacia una economía más abierta y especializada, con efectos contractivos iniciales sobre el empleo industrial y potenciales mejoras macroeconómicas condicionadas a la inversión y la productividad.

Palabras clave: desarrollo económico, industrialización, empleo, comercio exterior, Argentina.

Introducción

El debate sobre el modelo de desarrollo argentino constituye uno de los ejes centrales de su historia económica contemporánea. Desde mediados del siglo XX, el país alternó entre estrategias de industrialización  por sustitución de importaciones orientadas por el Estado y políticas de apertura económica basadas en mecanismos de mercado. El período 1945-1955 representó la consolidación de un modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), mientras que el programa económico iniciado en 2023 propone una transformación estructural basada en equilibrio fiscal, desregulación económica, apertura comercial y financiera.

Dos modelos dos visiones

La economía del desarrollo ha destacado la importancia de la estructura productiva en la trayectoria de crecimiento de los países de desarrollo tardío. El estructuralismo latinoamericano sostiene que las economías primario-exportadoras enfrentan limitaciones estructurales, que deben ser subsanadas mediante la actuación del estado. Inversión en infraestructura, conectividad territorial, educación técnica, apalancamiento financiero, protección de la industria naciente y acuerdos con industrias trasnacionales para incluir procesos productivos fronteras adentro. Mientras que la teoría liberal argumenta que la especialización según ventajas comparativas maximiza la eficiencia económica y es el propio mercado el cual selecciona eslabones productivos y cubrirá las necesidades de todo tipo para la realización de los mismos.

El modelo macroeconómico justicialista (1945-1955)

El primer peronismo implementó un esquema económico basado en la expansión del mercado interno y la promoción industrial mediante protección arancelaria, políticas salariales expansivas y planificación económica. Este proceso mediante planes quinquenales permitió expandir el empleo urbano y la producción manufacturera, aunque enfrentó restricciones externas vinculadas a la disponibilidad de divisas.

El Primer Plan Quinquenal (1947–1951) buscó consolidar la industrialización nacional mediante una fuerte inversión pública en infraestructura, energía, transporte y expansión del sistema industrial. Entre los hitos productivos más relevantes se destacan la nacionalización de los ferrocarriles, la creación de empresas estatales estratégicas y la expansión de la industria pesada. Asimismo, la creación del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) permitió al Estado regular el comercio exterior, capturar renta del sector agroexportador y financiar el desarrollo industrial. Durante este período también se impulsó la expansión del empleo industrial y el aumento del salario real, fortaleciendo el mercado interno como motor del crecimiento económico.

El Segundo Plan Quinquenal (1952–1957) introdujo ajustes frente a las restricciones externas y los desequilibrios macroeconómicos emergentes. El énfasis se desplazó hacia el aumento de la productividad, la racionalización del gasto público y la promoción de inversiones en sectores estratégicos como energía, siderurgia y petroquímica. La creación de empresas como SOMISA y el desarrollo de la industria automotriz marcaron hitos productivos relevantes en la consolidación del proceso industrial. En términos macroeconómicos, el modelo justicialista combinó planificación estatal, protección industrial y políticas redistributivas, configurando una estrategia de desarrollo que buscó integrar crecimiento económico con justicia social y soberanía económica.

El bombardeo de la plaza de Mayo del 16 de junio del 55 fue el comienzo del fin de esta etapa del modelo económico justicialista. El golpe de estado del 55 intervendría en la economía nacional desarmando las herramientas implementadas para el desarrollo y la protección social.

Fundamentos del programa económico liberal contemporáneo

El programa económico liberal contemporáneo impulsado por Javier Milei se fundamenta en una estrategia de estabilización macroeconómica basada en el equilibrio fiscal, la liberalización de mercados, la reducción del rol del Estado en la economía y la apertura comercial. Desde una perspectiva teórica, este enfoque se inspira en corrientes de pensamiento asociadas al liberalismo económico y a la escuela monetarista, que priorizan la estabilidad monetaria, la disciplina fiscal y la asignación de recursos a través del mercado (Friedman, 1968; Dornbusch & Fischer, 1994). En términos sectoriales, el programa tiende a generar ¨ganadores y perdedores¨ en el corto y mediano plazo. Entre los potenciales ganadores se encuentran los sectores orientados a la exportación —particularmente agroindustria, energía y minería— que se benefician de la eliminación de restricciones comerciales y de un tipo de cambio más competitivo. Asimismo, sectores financieros y tecnológicos pueden experimentar oportunidades de expansión en un entorno de desregulación y apertura a inversiones externas. Por el contrario, sectores industriales orientados al mercado interno, empresas con alta dependencia directa o indirecta de subsidios estatales y segmentos del empleo público pueden enfrentar pérdidas relativas debido a la reducción del gasto público, la competencia internacional y el proceso de reestructuración del aparato estatal. Desde el punto de vista del desarrollo económico, el desafío central de este modelo consiste en compatibilizar la estabilización macroeconómica con la preservación del tejido productivo nacional y la mitigación de los costos sociales derivados del proceso de ajuste estructural.

Impacto esperado sobre la industria

La apertura económica implica un proceso de selección competitiva en el cual sectores industriales menos productivos enfrentan contracción, mientras actividades vinculadas a energía, minería y agroindustria ganan protagonismo. Debemos aclarar que la elección de las herramientas que permiten la competitividad son deciciones políticas, con lo cual pensar en una selección competitiva en si mismo es una entelequía, los estados para ganar mercados subsidian sus empresas directa e indirectamente.

Impacto sobre el empleo

El modelo justicialista priorizó el empleo como objetivo central de política económica. Filososoficamente es una doctrina del ser humano en el centro capital y trabajo al servicio y no como fin en si mismo, el enfoque liberal prioriza la eficiencia económica, lo que puede generar aumentos transitorios del desempleo que deberían ser seguidos por una reasignación laboral hacia sectores más competitivos siempre y cuando estos tengan capacidad de absorción. Si tomamos como ejemplo la minería, en el proceso de construcción de la mina se necesitan muchos trabajadores, movimiento de suelo, traslado de trabajadores a la zona minera, excavación inicial demandan horas hombres de trabajo,  que en realidad son de la construcción, pero puesta en marcha la mina la caída es notoria. Aún en la reconversión no hay puestos para todos. La esperanza es que nuevos puestos de trabajo se creen en función de la nueva dinámica productiva pero no hay calculo de tiempo ni de absorción real posible.

Comercio exterior y restricción externa

El modelo justicialista alineó el comercio exterior al desarrollo interno, se pensó una enomomia con integración vertical y horizantal con todos los sectores integrados a una matriz que permitiese el desarrollo económico de forma holística. Es aquí donde podemos integrar diversas acciones que incluyen el ciclo de vida de las personas, puesto que no es solo el capital, sino también, el talento humano la variable a considerar para el salto a la calidad en investigación, desarrollo e innovación y su posterior inclusión productiva.

Mientras que el programa actual promueve integración plena al comercio global. Basado en el concepto de la división internacional del trabajo de David Ricardo. Esto podría aumentar la especialización exportadora  pero en materias primas de bajo valor agragado. Suponiendo un estancamiento de los sectores demandantes de los bienes primarios aumenta la sensibilidad frente a ciclos internacionales sin tener productos propios que satisfazgan la demanda interna ni el onocimiento para producirlos.

Discusión

El contraste entre ambos modelos refleja la tensión histórica entre industrialización y eficiencia basada en mercado. El éxito del modelo liberal dependerá de inversión privada sostenida, estabilidad institucional y aumento de productividad.

Desde la perspectiva del desarrollo económico, ambos modelos presentan fortalezas y limitaciones. Las estrategias de industrialización dirigidas por el Estado pueden acelerar la diversificación productiva y la generación de empleo en etapas tempranas de desarrollo, pero tienden a enfrentar problemas de eficiencia y restricciones externas si no logran mejorar la productividad, esta debe poseer las herramientas necesarias para subsanar estancamientos o estrangulamientos que estancan las condiciones de innovación. Por otro lado, los enfoques liberalizadores pueden aumentar la eficiencia económica y atraer inversiones, aunque su éxito depende de condiciones institucionales sólidas, estabilidad macroeconómica y capacidad de los sectores productivos para competir en mercados internacionales. En este sentido, el desempeño del modelo liberal dependerá en gran medida de la capacidad de generar inversión privada sostenida, estabilidad institucional y aumentos significativos de productividad, condiciones necesarias para transformar la apertura económica en crecimiento sostenido y desarrollo inclusivo (Rodrik, 2007).

Conclusión

La transición hacia un modelo económico liberal implica una transformación profunda de la estructura productiva argentina. Los efectos sobre industria, empleo y comercio exterior dependerán de la capacidad de combinar estabilidad macroeconómica con desarrollo productivo e inclusión social. Todas estas son asignaturas pendientes de este tipo de modelos que en cada intento de implementación a fracasado, en el 76 con la dictadura militar y Martinez de Hoz como ministro, en los 90 con Menem y Cavallo, en el 2015 con Macri y Caputo y hoy con Milei y Caputo nuevamente los argentinos debemos pensar que cambiaría en esta oportunidad si aún creemos en la prosperidad intergeneracional que viene desde mi hijo el doctor. Como ha dicho el propio Presidente ¨la batalla es cultural¨.

Referencias

Basualdo, E. (2010). Estudios de historia económica argentina. Siglo XXI Editores.

CEPAL. (2012). Cambio estructural para la igualdad. Naciones Unidas.

Diamand, M. (1972). La estructura productiva desequilibrada argentina y el tipo de cambio. Desarrollo Económico, 12(45), 25–47.

Ferrer, A. (2004). La economía argentina: Desde sus orígenes hasta principios del siglo XXI. Fondo de Cultura Económica.

Friedman, M. (1968). The role of monetary policy. American Economic Review, 58(1), 1–17.

Gerchunoff, P., & Llach, L. (2018). El ciclo de la ilusión y el desencanto. Crítica.

International Monetary Fund (2023). World Economic Outlook. IMF Publications.

Krugman, P., & Obstfeld, M. (2018). International economics: Theory and policy (11th ed.). Pearson.

Prebisch, R. (1950). El desarrollo económico de América Latina y algunos de sus principales problemas. CEPAL.

Rodrik, D.

 (2016). Premature deindustrialization. Journal of Economic Growth, 21(1), 1–33.

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