NEOLIBERALISMO FINANCIERO Y DESEMPLEO JUVENIL: las cifras del abandono

Por Yanina Belen Fernandez

El desempleo juvenil en Argentina ha sido una constante preocupación desde el inicio del milenio. A pesar de los esfuerzos por mejorar la inserción laboral de los jóvenes, las cifras continúan mostrando una realidad alarmante.

A lo largo de los últimos 25 años, la juventud argentina ha sido una de las grandes protagonistas de las transformaciones políticas, sociales y económicas del país. Pero también ha sido una de las principales víctimas de la precariedad estructural del mercado de trabajo. Con tasas de desocupación históricamente superiores a la media general, altos niveles de informalidad, y una persistente brecha de género, el futuro de millones de jóvenes argentinos parece estar atado a un dilema central: ¿inclusión social con derechos o libertad de mercado sin protección?

Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la tasa de desocupación juvenil (personas entre 14 y 29 años) supera sistemáticamente el doble o incluso el triple de la tasa general de desempleo. En el cuarto trimestre de 2024, el desempleo juvenil fue de 13,1%, mientras que la tasa general se ubicó en 6,4%. Sin embargo, la brecha de género agrava la situación: entre las mujeres jóvenes, la desocupación ascendió al 13,8%, frente al 12,5% de los varones jóvenes.

Además, la inactividad laboral (jóvenes que no buscan trabajo activamente) también es marcadamente superior entre las mujeres. Según datos de la EPH, en 2024, el 28,1% de las mujeres jóvenes no estudiaban ni trabajaban, en contraste con el 13,1% de los hombres. La informalidad, por su parte, afecta a más del 62% de los jóvenes ocupados, siendo mayor en mujeres y en las regiones del NOA y NEA. Esto está claramente relacionado a las tareas del cuidado que recaen más fuertemente sobre las mujeres que sobre los varones.

La OIT advierte que Argentina se encuentra entre los países con mayores niveles de informalidad juvenil en Latinoamerica, el organismo internacional remarca que el 60% de los jóvenes empleados en el país carecen de acceso a seguridad social, licencias pagas o estabilidad contractual.

Políticas Justicialistas para la inserción de la juventud: 2003-2015

Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, se impulsaron varias políticas públicas orientadas a la inclusión laboral, especialmente de jóvenes.

La gran reactivación económica post-crisis 2001-2002, basada en un modelo de crecimiento del mercado interno y el consumo favoreció a la creación de empleo genuino, especialmente en sectores de la economía real, como la industria o el área de servicios.

La importancia de políticas públicas con un fuerte incentivo de inserción laboral colaboró a que muchos jóvenes puedan tener las herramientas necesarias para iniciar su vida adulta, con un Estado presente y eficiente que brindaba las herramientas necesarias para crecer. Algunas de estas políticas públicas fueron el programa “Jóvenes con Más y Mejor Trabajo”,  lanzado en 2008 y el PROGRESAR en 2014, la promoción del empleo industrial en PyMes, que ayudaba a fortalecer el mercado interno, el reconocimiento de la economía popular con el Monotributo Social y la creación de cooperativas de trabajo.

Durante este periodo la tasa de desempleo juvenil bajó significativamente, de casi un 30% en 2003 a menos del 16% en 2015, con una fuerte reducción de la informalidad gracias a la creación de empleo en sectores claves como la industria y servicios.

A partir del primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2011), se consolida un cambio sustancial en el abordaje de la juventud como sujeto político. La juventud deja de ser concebida únicamente como una etapa biológica o social, para transformarse en una causa pública que interpela, moviliza y genera adhesiones. Desde entonces, se impulsa una resignificación de la categoría “joven” en el espacio político nacional, entendiéndola no como una cualidad inherente a los militantes, sino como un posicionamiento público en torno a determinados compromisos colectivos. Este enfoque desnaturaliza las interpretaciones tradicionales y permite analizar a la juventud como una construcción política activa dentro del campo de disputa ideológica y económica.

Durante este periodo, fueron evidentes las transformaciones sociales mediante políticas públicas, con un sentido inclusivo. En términos cuantitativos se logró reducir el desempleo de 20% a 7%.  Diferentes medidas favorecieron esta baja, la sanción de leyes como la de Ordenamiento Laboral , el Plan Nacional de Regularización del Trabajo (PNRT), la reactivación de los espacios institucionales bipartitos y/o tripartitos, la reapertura del Consejo del Salario Mínimo e incluso la creación de la paritaria nacional docente fueron tan solo algunas.

En 2012, del 3,3% del PBI que la Nación y las provincias destinaban a los jóvenes del país, 7 de cada 10 pesos se invertían en educación.

Es evidente que programas sociales como la AUH y el PROGESAR fueron un sintoma de impulso al sistema educativo, que fomento a su vez a que exista una juventud respaldada, incluida y acompañada por el Estado. En 2014 Argentina estaba dentro de los cuatro países en Latinoamérica que más recursos destinaba a los jóvenes.

La libertad del mercado y el retroceso social de la juventud

Con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia, se inauguró un nuevo enfoque:la liberalización del mercado, ajuste fiscal y recorte del gasto social. Las consecuencias para la juventud no se hicieron esperar. Se desfinanciaron programas sociales, se intentó aprobar una reforma laboral regresiva, y se redujo la inversión educativa. El modelo macrista fue evidentemente el encargado de avanzar hacia un proceso de desmantelamiento de los mecanismos de control, regulación e intervención Estatal que se implementaron durante las presidencias de Néstor y Cristina.

Desde el 2017 no se evidencian cambios estadísticos importantes, es evidente el estancamiento que se atraviesa a nivel laboral dentro de la juventud como así también la brecha de género en el mercado laboral.

Si comparamos la tasa de desocupación entre el primer semestre del 2017 y el primer semestre de 2019, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares, vemos un claro deterioro de este indicador, para las mujeres de 14-29 años el incremento fue de un 20% a un 23,3%, para los varones de la misma edad pasó del 16,3% al 18,6%.

El desempleo juvenil volvió a subir alcanzando el 25% en 2019, mientras que la informalidad juvenil superó el 65%. Las mujeres jóvenes, especialmente en el conurbano bonaerense y las provincias del norte, fueron las más afectadas. La juventud fue el grupo poblacional más dañado durante la gestión de Mauricio Macri, si bien se prometieron diversos programas y políticas que fueron banderas de campaña, nada de esto sucedió.

Con Javier Milei al frente del Ejecutivo desde diciembre 2024, se profundizó el paradigma neoliberal: eliminar el Estado como actor económico, reducir el gasto a su mínima expresión y liberalizar el mercado en nombre de “la libertad”.

Medidas como: la eliminación del Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Mujeres, congelamiento  de programas como PROGRESAR y capacitaciones laborales estatales, el intento de implementar una reforma laboral liberal, la reducción de las transferencias a universidades y centros de formación y el retiro del Estado en políticas de empleo joven con algunas de las políticas que profundizan los problemas estructurales que atravesamos como país.

Si comparamos el segundo semestre de 2023 contra el segundo semestre del 2024, podemos ver como el desempleo juvenil sufrió aun mas, en 2023 la tasa de desempleo de hombres jóvenes fue de 11,7% mientras que en el segundo semestre del 2024 fue del 13,05%. Para las mujeres, el incremento fue de 1,9% menos, pasando de una tasa del 13,05% en 2023 a 14,95% en el segundo semestre del 2024.

Cabe mencionar a su vez que, durante la última década, la tasa de empleo en mujeres jóvenes de 14 a 29 años se ha mantenido siempre por debajo a la tasa de empleo general como así también por debajo de la tasa de empleo masculino del mismo rango etario. Respecto a la tasa de desocupación la problemática se repite, las mujeres jóvenes son las que más lo padecen, con valores superiores a la tasa general y la tasa de desocupación de varones de la misma edad.

La profundización del trabajo informal y cuentapropismo es alarmante y es evidente que está relacionado al avance de las economías de plataformas en la escena pospandémica, junto a la coyuntura nacional del detrimento de la formalidad económica y la des regulación laboral, en el cuarto trimestre de 2017 la cantidad de asalariados era de 74,8% y mientras que en el cuarto trimestre de 2024 se ubicó en un 72,3%. El trabajador por cuenta propia en contrario se incrementó de un 21,2% en 2017 a un 23,8% en 2024.

Según los informes oficiales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, sobre la base del SIPA, entre diciembre 2023 y diciembre 2024 el incremento i.a fue de 1,5% mientras que el empleo registrado cayó un 3,8%. La informalidad es un gran problema, en 2024 los jóvenes ocupados asalariados informales alcanzó el 45%, lo que evidencia la escasez de oportunidades laborales estables y dignas.

El Modelo económico justicialista como alternativa para la juventud

Poner atención a la juventud es una tarea pendiente en nuestro país, los jóvenes son agentes esenciales para lograr un verdadero cambio estructural con desarrollo económico que sea inclusivo y sostenible. Si no le ponemos el foco a los obstáculos que se viven en este periodo de transición, es muy probable que con el paso del tiempo se profundicen y agraven. 

El modelo justicialista, a diferencia de los modelos liberales que priorizan el mercado y la flexibilización laboral, apuesta por la inclusión, por el desarrollo económico con oportunidades reales la equidad y la justicia laboral. Necesitamos un Estado promotor e impulsor de políticas públicas para resolver y contrarrestar desequilibrios en el mercado laboral para los y las jóvenes. A su vez, es necesario un Estado que aliente al sector privado y productivo, este sector debe ser el encargado de administrar y regular a través de sus necesidades y requerimientos, empleos para los jóvenes que recién se insertan en el mercado laboral.

Durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, se implementaron políticas públicas que demostraron ser eficientes y eficaces, plasmándose en datos reales. El apoyo económico y educativo a los jóvenes, fortalece el mercado laboral, promoviendo la creación de puestos de trabajo formales de calidad.

A pesar de los avances, el desempleo juvenil sigue siendo un problema, con altas tasas en comparación con otros grupos de edad, si bien entre 2003-2015 se logró una reducción del desempleo juvenil y ampliación de derechos sociales. no se alcanzó a resolver del todo la informalidad ni cerrar la brecha de género. Se reconocieron formas de trabajo no tradicionales mediante cooperativas la informalidad juvenil seguía siendo alta (alrededor del 50%), pero con intentos de regularización mediante el monotributo social.

El peronismo entiende que el trabajo es un derecho, una responsabilidad y una herramienta de transformación de la calidad de vida. Es por esto que propone un modelo que fomenta el empleo digno, con formación profesional y protección de los derechos laborales hoy. Esto ayuda a que se mejore la calidad de vida de los jóvenes que son el futuro del país.

El desempleo juvenil en Argentina es casi el triple de la tasa de desempleo general hace una década,. esta disparidad evidencia la creciente exclusión de la juventud del empleo formal, aunque no solo es responsabilidad de la dirigencia política, es una tarea pendiente de la juventud adulta, ser responsables y de hacerse cargo con el lugar que deben ocupar, desde la responsabilidad social y la solidaridad para con el otro, como dijo Cristina en el Luna Park el 14/09/2010 “Cuando uno tiene la oportunidad de poder estudiar, cuando uno tiene la oportunidad de poder acceder a una universidad pública, nacional y gratuita, cuando uno tiene la posibilidad de poder expresarse con libertad, tiene también la obligación de comprometerse con la Patria y con los que menos tienen, a los que todavía hay que llegar”

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