Las cinco falacias económicas del Gobierno Milei

Falacia 1: “La economía creció 5% desde que asumimos”

Milei en estos meses hizo alarde de una supuesta recuperación “en forma de V” tras la recesión muy significativa de la primera parte del año. El Presidente forzó los números oficiales al punto de confundir un rebote estadístico con un crecimiento económico genuino. Es así que habló de aumento del PBI del 5%, estrangulando los datos de una forma espantosa.

Paradójicamente fue esa recesión inducida ex profeso, tras la mega devaluación inicial, la que le sirvió para pinchar la demanda interna y forzar un proceso de desinflación por las malas: la paz de los cementerios. La destrucción de producción de 2024 no fue un “daño colateral” del modelo, sino que fue un efecto buscado. Recesionar fue la torpe estrategia para enfriar la economía y aplacar la tensión de precios volviendo a niveles del 2020.

En concreto, la falacia del crecimiento económico de Milei tiene que ver con tomar los datos entre puntas. Cuando se mide la actividad económica entre el mes de diciembre de 2023 y la actualidad, se encuentra un índice más alto, pero eso no refleja la totalidad del recorrido económico de 2024. Es por esto que la forma tradicional de medir la producción (el PBI) de un país es a partir de promedios. Siempre se considera la media de cada año, para evitar sesgos al tomar solo un mes arbitrario. Llevado al ridículo, con la metodología “sui generis” de Milei sería probable que este 2025 caiga la producción. A pesar que a todas luces el PBI va a crecer, si se comparara el índice de actividad de diciembre 2024 con diciembre 2025, no sería imposible que arroje un número más bajo.

Otro aspecto relevante es el de los componentes que hacen a la producción nacional. Ocurre que en la heterogeneidad de la economía argentina, 2024 registró una mejora natural en algunos pocos sectores, pero un desplome de proporciones en otros. Los segmentos con mejores números tienen que ver con actividades primarias y extractivas: típicamente, el agro, la minería y el sector de hidrocarburos. En contraste, los sectores más mano de obra y capital intensivos, los que más aportan al PBI nacional son aquellos que presentaron el peor resultado en el primer año de Milei. Lejos de ser una distinción puramente técnica, esta diferencia entre los ganadores y los perdedores del modelo Milei tiene un trasfondo importante: los pocos sectores que crecieron en 2024 responden puramente a la disponibilidad de recursos naturales: están desvinculados del ciclo de consumo interno y nada tienen que ver con decisiones de política económica.

Con todo, una buena variable proxy de la actividad económica “que sí depende del modelo productivo” es la medición de producción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que por sus características socio económicas no considera en su interior los sectores vinculados a recursos naturales, como el agro, la minería y los hidrocarburos. Esta proxy del PBI arroja para 2024 una caída promedio del 5%. Esto es, el dato “puro” fruto del modelo económico de Javier Milei implica una destrucción de producción en el orden de los 5 puntos del PBI. Lógicamente en este 2025 sí ocurrirá un rebote, fruto de la estabilidad cambiaria pírrica y el menor ritmo del ajuste fiscal. Aún resta saber si alcanzará o no para compensar la caída del primer año de Gobierno Milei, amén de la discusión sobre la sostenibilidad del esquema macro.

La economía creció 5% desde que asumimos

(en número índice)

Fuente: elaboración propia en base a Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires

Falacia 2: “La ampliación del crédito con el FMI no aumenta la deuda”

El segundo sinsentido del relato mileísta de estos meses fue su retórica sobre la ampliación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Desde que el equipo económico decidió volver a pedirle más plata, se abocaron a acomodar la narrativa de una manera ridícula.

En primer lugar, se debe recordar que durante buena parte de 2024 Milei rechazaba de forma tajante la posibilidad de pedir más dinero prestado. Usaba como argumento las bondades del superávit fiscal, que supuestamente hacía innecesario todo nuevo endeudamiento (interno y externo). Claro que el buen resultado presupuestario en pesos contrastó con un agudo déficit en dólares, desde la segunda mitad del 2024. Este saldo negativo (conocido como “Cuenta Corriente”) exigió a Milei a dar un viraje discursivo, reconociendo que volver a pedir dólares prestados era la única forma de ponerle un tubo de oxígeno a su modelo económico.

Una vez que se reconoció el regreso al FMI, Milei empezó a ensayar su nuevo relato: el incremento de la deuda con el organismo multilateral en realidad no aumenta el stock de deuda. Se trata tan solo de un cambio de acreedor. El Estado Nacional, a través del Tesoro Nacional, deja de endeudarse con el Banco Central y pasa a incrementar la deuda con el Fondo. Cancela las Letras Instransferibles, que Milei llama “papelitos de colores” y fortalece la hoja de balance del Banco Central. De esta forma, siguiendo el nuevo argumento libertario, consolida la confianza sobre la política monetaria y reduce las expectativas de inflación.

Es absolutamente ridícula la intención de comparar a la deuda intra sector público con deuda externa con un organismo como el FMI, que funciona como acreedor privilegiado. No resiste análisis. La analogía más elocuente es comparando con una familia. Uno de los miembros del hogar le pide prestado a otro. La familia (como un todo) no está endeudada. Pero tiempo después, el miembro de la familia que tomó la deuda decide ir al prestamista usurero del barrio para pedirle plata y cancelar la deuda con su pariente. La familia (como un todo) ahora sí está endeudada. Este ejemplo, casi absurdo, es análogo al debate de las Letras Instransferibles. El Tesoro y el Banco Central son la familia, mientras que el FMI es el prestamista usurero del barrio.

En los hechos, el incremento del endeudamiento con el FMI va a afectar nuestras cuentas externas, dada la suba en los pagos periódicos por intereses y sobrecargos al organismo. Más aún, la inyección inicial de dólares frescos puede llevar al Ejecutivo a ampliar su gestión imprudente de la política cambiaria. Dada la fungibilidad del dinero, nada impedirá que Caputo use el incremental de reservas para defender una paridad cambiaria artificialmente baja, en la cual ya nadie cree.

En números, el stock de deuda este año marcará un nuevo récord. Bajo una hipótesis de fondos frescos del FMI por USD 10 mil millones, la deuda en moneda extranjera ascenderá al 1250%, medida como porcentaje de las reservas del Banco Central. Lejos de fortalecer a la institución monetaria rectora, el modelo económico de Milei no permite acumular otros dólares en el activo del BCRA que no sean fruto de pedirle prestado a los organismo multilaterales manejados por Estados Unidos. Ni siquiera puede endeudarse en el mercado voluntario, ya que está lejos de haber colapsado el riesgo país en base a una normalización plena de la macroeconomía.

Deuda en moneda extranjera del Estado Nacional

(como % de las reservas internacionales del BCRA)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía

*2025, proyectado

Falacia 3: “El tipo de cambio no está atrasado”

El 13 de diciembre de 2023 el gobierno nacional aumentó la paridad cambiaria un 140%. Esta fuerte devaluación tuvo un impacto en el corto plazo en la inflación y el poder adquisitivo de la población. Luego de esta devaluación, el tipo de cambio oficial se devaluó mes a mes a un porcentaje fijo del 2%. Este crawling peg, con tasas de devaluación muy por debajo de la inflación se utiliza como ancla nominal para “tirar” la inflación hacia abajo.

Esta herramienta tiene un “efecto secundario” y es el de la apreciación cambiaria. Previo a la devaluación de Caputo, el tipo de cambio oficial se ubicaba en $462 por dólar. Ese valor del dólar se lo consideraba atrasado, sin embargo, si se trae ese valor por inflación a la actualidad, el tipo de cambio debería ser de $1.462. Siendo hoy el tipo de cambio oficial de $1.091, da cuenta de un atraso cambiario del 25%

Tipo de cambio real a precios actuales y reservas brutas

(en número índice en el eje izquierdo y millones de USD en el eje derecho)

Fuente: elaboración propia en base a BCRA y Bloomberg

Por este mismo motivo, se observa que no se logró acumular reservas brutas en el BCRA. Si bien el segundo semestre del año pasado se obtuvieron divisas provenientes del blanqueo, desde el inicio del 2025 las reservas se encuentran a la baja. Esto sucede por dos motivos: nuestro país es cada vez menos competitivo en términos comerciales y el mercado empieza a analizar una posible devaluación por lo que sale a comprar “dólar barato”. El primer punto es dañino para la producción nacional, producir es caro e importar es barato, lo cual además genera un perjuicio en la balanza comercial.

El dólar subsidiado, además, se da puramente en base a las intervenciones sobre el mercado. El precio del dólar (en todos los segmentos) está lejos de ser producto de las fuerzas naturales de la oferta y la demanda. El Gobierno de Milei controlada directamente el precio en el mercado oficial, mientras que introduce una oferta excedente espuria en el mercado de dólar financiero. En particular, lo hace a través de dos instrumentos: el “Dólar Blend”, o dólar exportador, que dirige un 20% del total de las exportaciones a liquidar en el CCL, y las intervenciones directas, por medio de las cuales casi todos los días el BCRA sale a moderar las presiones alcistas vendiendo reservas. En lo que va de gestión Milei la intervención total ya supera los USD 17 mil millones. En poco más de un año, Caputo ya dilapidó más reservas para contener al dólar que las que gastó el gobierno anterior.

Intervenciones directas e indirectas del Gobierno en la brecha cambiaria

(en millones de USD)

Fuente: elaboración propia en base a BCRA y Bloomberg

Hacia delante, es cierto que las exportaciones de Vaca Muerta y sucesivas buenas campañas del agro pueden ayudar a mantener un tipo de cambio de equilibrio más atrasado. Sin embargo, el nivel de desempleo producto de este atraso se incrementará y los sectores pujantes de la economía (minería, hidrocarburos y agro) no lograrán equiparar las pérdidas de puestos de trabajo en construcción e industria manufacturera.

Falacia 4: “Los jubilados le ganaron por 20 puntos a la inflación”

En el discurso oficial se ha repetido que los jubilados lograron una mejora real de sus ingresos, superando en 20 puntos a la inflación. Sin embargo, al analizar los datos en profundidad, la realidad es otra. Si bien hubo aumentos nominales, estos no alcanzaron para revertir la pérdida acumulada del poder adquisitivo de los primeros meses del gobierno de Milei. De hecho, la modificación de la forma de actualización de los haberes devino, al día de hoy, en menores haberes jubilatorios en relación a no haber modificado dicha fórmula.

No obstante, más allá de la fórmula anterior. ¿Los jubilados le están ganando a la inflación desde la asunción de Milei? Depende: los de la mínima no y los que no percibían bono sí, pero no por 20 puntos. Los haberes mínimos estaban percibiendo un bono adicional a la movilidad, que la actual gestión no discontinuó, pero dejó de actualizar, hecho que repercutió en la actualización de las jubilaciones mínimas. En el siguiente gráfico se evidencia la evolución real de la jubilación mínima percibida (bono incluido) y el haber de dos jubilaciones mínimas (monto que no recibe bono).

Jubilación mínima percibida y haber equivalente a dos mínimas

(en pesos de marzo de 2025)

Fuente: elaboración propia en base a Anses, IPC (INDEC) y REM (para IPC de febrero y marzo)

Entonces, puede observarse que el poder de compra del haber mínimo jubilatorio está aún 3,6% por debajo del que tenía en noviembre de 2023 y el haber de quienes no percibían bono se encuentra hoy 9,6% por encima de entonces, luego de haber percibido una fuerte baja en los primeros meses del año.

Vale la pena preguntarse, dado que el cambio de fórmula jubilatoria fue justamente en marzo, cuál hubise sido el contrafáctico. El esquema de movilidad jubilatoria aprobado por el Congreso Nacional y que se encontraba vigente al momento de que el actual presidente asuma sus funciones, se basaba en un ajuste trimestral que combina la evolución de los salarios y la recaudación de ANSES. Así, los primeros meses de gobierno, las jubilaciones sufrieron una fuerte caída (hasta febrero de 2024) producto de la recesión y la inflación creciente. Al momento que comenzaría la recuperación, se decidió una modificación de la fórmula hacia la actual: actualización mensual por IPC. Es decir que luego de la baja, se congelaría las jubilaciones en términos reales. Solo podrían subir circunstancialmente con una baja de la inflación por el mero hecho de actualizarse con el IPC de dos meses atrás que, si la inflación baja, será mayor que la presente, generando una suba real en el mes. No obstante, sería imposible para los jubilados apropiarse del crecimiento económico en el largo plazo.

Jubilación mínima (sin bono) actual y contrafactual sin modificación de fórmula

(en pesos corrientes)

Fuente: elaboración propia en base a Anses y Ministerio de Capital Humano

¿De dónde saca el gobierno la idea de que las jubilaciones recuperaron 20 puntos contra la inflación? De la evolución de estas desde su mínimo en febrero. Después de la fuerte caída, recuperaron (aunque continuas por debajo de noviembre 2023), pero hubiesen recuperado aún más sin la modificación de la fórmula de actualización.

Falacia 5: “Sacamos de la pobreza a 10 millones de argentinos”

Milei afirma haber bajado la pobreza, pero en su argumentación incurre en graves falacias metodológicas. Para empezar, compara el desempeño económico del segundo semestre del 2024 contra el primero del mismo año. Como si los resultados en materia social de sus primeros 6 meses de gestión hayan sido consecuencia de políticas de la gestión pasada, y no fruto de las medidas económicas aplicadas a partir de diciembre del 2023, como la devaluación, el ajuste del gasto público y la desregulación de precios y tarifas de servicios públicos.

El INDEC ya publicó que la pobreza alcanzó al 52,9% de la población durante el primer semestre del 2024, lo que representa un aumento de más de 11 puntos porcentuales en relación al segundo semestre del 2023, cuando la pobreza era del 41,7%. Esto significa que la política de Milei en realidad envío al menos 5 millones de personas a la pobreza durante la primera mitad del 2024, lo cual corresponde con la mayor suba en la cantidad de pobres en un semestre en al menos dos décadas.

La recuperación que aconteció posteriormente, tras los primeros meses del 2024 y gracias al atraso cambiario y a cierta recomposición de los ingresos y del empleo, generó una disminución de la tasa de pobreza. Pero ¿sirvió para superar, y cuanto menos volver, a la pobreza heredada del 2023? Nuevamente las estadísticas oficiales preliminares parecen desmentir las afirmaciones de Milei.

El Observatorio de la Deuda Social de la UCA, conocido por estimar anticipadamente los datos de pobreza, postula que la tasa habría caído al 38,3% en el tercer trimestre del 2024, lo cual implicaría un retorno a la tasa de pobreza del tercer trimestre del 2023. Sin embargo, la misma UCA en su informe advierte que sus propios cálculos podrían estar “sobrestimando la caída de la pobreza” debido a “cambios significativos en el sistema de precios”. En criollo, el INDEC posiblemente esté subestimando la tasa de inflación real, sobre todo la que impacta en los hogares pobres. Con los bruscos cambios en las tarifas de los servicios públicos (luz, gas, agua, transporte, etc.), cambió el peso de estos sobre el gasto total familiar. Mientras que el INDEC continúa utilizando una estructura de ponderaciones de tarifas baratas, la realidad material de los hogares se enfrenta a un gasto creciente en materia de servicios. En definitiva, el aumento del peso del gasto en servicios públicos conlleva a que los hogares destinen una menor porción de su ingreso a gastos tales como alimentos u otros consumos básicos.

Es por eso que la UCA señala que a pesar de observar “similares niveles de pobreza e indigencia que hace un año atrás”, continuó aumentando “la pobreza multidimensional, la inseguridad alimentaria, la imposibilidad de acceder a medicamentos o servicios de salud, los impagos de deudas o la imposibilidad de reparar la vivienda”, entre otros.

La perspectiva de un descenso real en la tasa de pobreza depende en gran medida del aumento de los niveles de empleo y de los salarios e ingresos reales de las familias. Sin embargo, los salarios promedio de los trabajadores privados formales todavía estaban un 3% por debajo en el último trimestre del 2024 con respecto al tercer trimestre del 2023, ni hablar los públicos que cayeron un 20% entre ambos periodos. En el mismo sentido, el haber mínimo jubilatorio también se encuentra todavía un 10% en el 4to trimestre del 2024 por debajo del tercer trimestre del 2023. Además, los niveles de empleo están aún, según el último dato disponible de noviembre del 2024, por debajo del nivel del mismo mes del año anterior: los puestos de trabajo privados formales se redujeron en 120 mil y los públicos en 51 mil. Como sea, el discurso libertario está lejos de corresponderse con la realidad fría de los datos disponibles.

Por último, hay un detalle metodológico de la medición de pobreza que históricamente fue poco relevante y ahora se volvió importante. Cuando el INDEC mide la pobreza, lo que hace es comparar los ingresos contra una canasta básica. Hasta acá nada nuevo. Pero lo que pocos saben es que el INDEC pregunta por los ingresos del mes anterior, y a eso se lo compara contra la canasta básica del mes actual. Cuando tenés baja inflación, esta brecha es irrelevante. Cuando hay alta inflación, pasa a ser bastante importante. Sin ir más, lejos, si midiéramos la pobreza de diciembre 2023, lo haríamos comparando los ingresos de noviembre contra la canasta de diciembre (que subió 25% contra noviembre). Este desfase temporal entre ingresos e inflación en la medición de pobreza hace que cuando la inflación se acelera, la pobreza sube más, y lo contrario cuando se desacelera. A continuación exponemos la evolución de la pobreza resultante de eliminar el desfase temporal entre ingresos y canasta. Con este criterio, por tanto, la pobreza actual de Milei no es significativamente diferente de la recibida como “herencia” del Gobierno previo.

Pobreza calibrando el desfasaje temporal entre la medición de ingresos y canasta

(como % del total de personas)

Fuente: elaboración propia en base a INDEC

*2024 4°T, proyectado

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