Otro modelo de neoliberalismo financiero, más veloz y menos sostenible

Por Sergio Chouza

El modelo económico que propone la administración encabezada por Javier Milei es el regreso de la valorización financiera, un modelo económico que tuvo la Argentina a partir de 1976 que culminó con la crisis económica, social y política que sufrió nuestro país a finales de 2001; tuvo su breve regreso bajo la administración Macri en el periodo 2015-2019 y ahora desde diciembre de 2023 hasta la actualidad.

Este tipo de modelos se caracterizan por una fuerte valorización financiera de variados activos, posibilitando esquemas de “carry trade”, donde vienen capitales especulativos en busca de altos rendimientos en dólares y se sostienen con atraso cambiario, con las profundas consecuencias que esto tiene para la producción industrial del país, principalmente por la combinación del atraso cambiario, aumento de costos en dólares (traccionado fundamentalmente por el encarecimiento de tarifas) acompañado siempre de una apertura indiscriminada de importaciones lo que expone a la industria local especialmente a trabajadores argentinos a competir contra los salarios de hambre de países superpoblados con escasos o nulos derechos laborales.

Este combo de políticas, tiene graves consecuencias para el desarrollo del país, no solo que destruye el ejido industrial más profundo que tiene la Argentina, principalmente a las pymes que son las más perjudicadas, si no que se posibilita el reemplazo de producción y el trabajo nacional por sus sustitutos extranjeros.   

En este contexto durante los primeros días de gestión bajo la decisión de Luis “Toto” Caputo, el gobierno definió una devaluación histórica del dólar oficial del 118% diario, llevando a que sea la tercera devaluación más alta de la historia argentina, pasando de un dólar oficial de $366 a un valor de $800 en tan solo un día. Este evento solo fue superado durante dos situaciones de extrema delicadeza como son la hiperinflación de Alfonsin a fines de 1989 y durante 1975 durante el gobierno de Isabel      Perón, el ministro Celestino Rodrigo tomó la definición de devaluar el peso en un 160% generando una catástrofe económica, social y política.

Durante los primeros 5 meses del año, se pueden apreciar en la Cuenta Corriente las consecuencias de tal brutal devaluación, generando incentivos para una mayor exportación o liquidación de stocks existentes principalmente de cereales y oleaginosas, posibilitando un superávit por primera vez en años, con las exportaciones creciendo significativamente debido a que veníamos de un periodo de sequía que afectó severamente las posibilidades exportadoras, sumado al shock de precios que generó esta modificación del tipo de cambio, combinado con una considerable reducción de las importaciones de bienes y servicios, como consecuencia del encarecimiento relativo de las mismas.

Saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos

(en millones de USD, base pagos)

Fuente: elaboración propia, en base a BCRA

Lo que sucedió durante los 8 meses siguientes de la administración Milei, con el ritmo de devaluación anunciado (o la tablita cambiaria de Martinez de Hoz, del siglo XXI) ubicada en el 2% mensual, por debajo de los niveles de la inflación que durante el segundo semestre de 2024, se ubicó entre el 2,7% y el 4,2% mensual, generó un encarecimiento de los bienes locales que llevan a nuestro país a estar dentro de los mas costosos del mundo, marcando un fuerte atraso cambiario de nuestra moneda.

Las consecuencias de este atraso cambiario y esta nueva flexibilización de las importaciones, llevó a que la cuenta corriente recupere niveles críticos de saldo negativo, remontándonos a escenarios previos a la administración Milei, con una fuerte tendencia hacia la profundización, debido a que hay una intención de llevar a una desindustrialización con sustitución por importaciones de bienes básicos, reemplazando la producción local con elementos importados.

El gobierno entendió que su política anti-inflacionaria depende de la estabilidad del tipo de cambio y desde el episodio de diciembre en el cual Toyota desarmó sus posiciones en pesos y dolarizó sus activos, se mostró dispuesto a intervenir lo suficiente en el mercado cambiario para sostener la cotización de la moneda estadounidense, recurriendo a múltiples herramientas como la baja del deslizamiento cambiario, el aumento de la tasa de interés en pesos, la reducción de la alícuota de las retenciones a las exportaciones de productos agropecuarios para impulsar la oferta de divisas, el aumento de la TNA de los depósitos en dólares en el Banco Nación, sumado a la intervención directa de la ANSES con su FGS para la compra de bonos AL30 que es el instrumento de referencia para el precio del dólar MEP. Las intervenciones sobre los mercados de cambios son crecientes y significan una erogación de divisas cada vez más significativas; durante estos últimos días se puede ver una mayor intervención por parte de la autoridad monetaria, debido a que el mercado, da por descontado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, organismo que está presionando por una nueva devaluación del tipo de cambio y le está exigiendo a la administración Milei una mayor tasa de interés en moneda local a cambio de evitar una dolarización de activos por parte de los principales jugadores del mercado, que llevaría a una mayor escasez de la divisa, haciendo aumentar su precio considerablemente.

Reservas destinadas a contener el dólar financiero, según tipo

(en millones de USD)

Fuente: elaboración propia, en base a Bloomberg

Entonces el gobierno se encuentra en la disyuntiva si convalidar un nuevo tipo de cambio en la previa de las elecciones, con el impacto en la actividad real que esto implica y en el poder adquisitivo de la mayoría de los sectores de la población, o bien seguir destinando la poca cantidad de divisas disponibles (más lo que va a recibir del FMI) en intervenciones que hacen crujir todo el plan económico, porque se desacoplan las expectativas sobre poder sostener el carry a los exportadores que hacen tasa de interés apalancados en un crawling peg más lento. En síntesis, este esquema no es más que una nueva edición del perimido modelo de neoliberalismo financiero, pero más veloz y menos sostenible.

Deja un comentario