- Tres Modelos Económicos de Argentina: Caracterización y Contrastes
La economía argentina ha estado marcada por la implementación de diversos modelos económicos que, en diferentes épocas, buscaron responder a las necesidades y tensiones del país. Si bien toda caracterización y marco es una homogenización, es posible construir categorías para dividirlos en 3 modelos diferentes, con sus similitudes y diferencias: el neoliberal financiero, el desarrollista y el justicialista. Analizar estos paradigmas permite comprender las dinámicas económicas y sociales que han moldeado la Argentina moderna.
- El Modelo Neoliberal Financiero
El modelo neoliberal financiero se impuso en distintos momentos de la historia argentina, especialmente durante la dictadura militar de 1976-1983, los gobiernos de Carlos Menem (1989-1999), Fernando de la Rua (1999-2001), Mauricio Macri (2015-2019) y el actual gobierno de Milei. Fue una respuesta de los grupos económicos de poder locales y extranjeros y se alineó con las tendencias globales del neoliberalismo, priorizando la apertura económica y la desregulación financiera.
Las características principales del modelo neoliberal de valorización financiera son:
- Apertura económica: Se eliminaron barreras comerciales y se liberalizó el flujo de capitales, lo que permitió un aumento significativo de las importaciones, muchas veces en detrimento de la industria local.
- Privatización masiva: Empresas estatales estratégicas como YPF, Aerolíneas Argentinas y los ferrocarriles fueron transferidas al sector privado.
- Políticas de ajuste: Se adoptaron medidas de austeridad para reducir el déficit fiscal, como el recorte de subsidios y .
- Predominio financiero: La especulación financiera y la toma de deuda externa se convirtieron en motores económicos clave.
- Flexibilización laboral: Se adoptaron medidas que disminuían la protección laboral, se promovió la descentralización salarial, las privatizaciones y la desregulación del mercado laboral promocionaron formas de contratación precarias.
Este modelo logró contener la inflación en algunos periodos, como durante la convertibilidad (1991-2001), pero a costa de una severa desindustrialización, aumento del desempleo y crecimiento de la pobreza. La deuda externa creció exponencialmente, y la economía quedó expuesta a crisis recurrentes, como la de 2001, que culminó en un colapso social y político.
- El Modelo Desarrollista
El modelo desarrollista, que alcanzó su apogeo en las décadas de 1950 y 1960, se basó en la idea de impulsar el crecimiento económico a través de la industrialización y el fortalecimiento de la infraestructura nacional. Bajo la presidencia de Arturo Frondizi (1958-1962), se implementaron políticas orientadas a transformar la estructura productiva del país, con un fuerte enfoque en la intervención estatal para promover el desarrollo económico. Este modelo estuvo influenciado por el pensamiento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que proponía un proceso de sustitución de importaciones y la diversificación de la economía.
A continuación, se presentan las características principales de este modelo, las cuales reflejan sus objetivos y los métodos utilizados para alcanzar el llamado “desarrollo económico”.
- Industrialización por sustitución de importaciones (ISI): Se promovió la producción local de bienes antes importados, especialmente en sectores como el automotriz, siderúrgico y petroquímico.
- Inversión extranjera directa: El Estado facilitó la llegada de capital extranjero, especialmente en sectores estratégicos como la energía y la industria pesada.
- Infraestructura productiva: Se construyeron rutas, represas y plantas industriales para sustentar el crecimiento económico.
- Articulación público-privada: Se fomentó la cooperación entre el sector privado y el Estado para alcanzar objetivos de desarrollo.
El desarrollismo logró diversificar la economía y sentar las bases de una industria nacional moderna. Sin embargo, su enfoque en el endeudamiento externo, la concentración del ingreso y del desarrollo en regiones específicas generaron amplias desigualdades. La dependencia del financiamiento externo también expuso al modelo a crisis de balanza de pagos.
- El Modelo Justicialista (Peronista)
El modelo justicialista, iniciado por Juan Domingo Perón (1946-1955), buscó un equilibrio entre el capital y el trabajo con la intervención del Estado en la economía y políticas sociales. En los años 70, el Pacto Social (1973-1975) intentó estabilizar la economía a través de un acuerdo entre el Estado, empresarios y sindicatos. Más tarde, los gobiernos de Néstor (2003-2007) y Cristina Kirchner (2007-2015) retomaron estos principios, adaptándolos al contexto actual, con un enfoque en el desarrollo del mercado interno, la recuperación de la industria y la inclusión social, consolidando un modelo de fuerte intervención estatal y justicia social.
A continuación, se presentan algunas de las características principales de este modelo, que reflejan sus objetivos clave y las estrategias empleadas para impulsar el desarrollo económico y social en diferentes períodos.
- Industrialización y redistribución: Se promovió la industria nacional con políticas proteccionistas y se impulsó el consumo interno a través de salarios altos y beneficios sociales.
- Estado interventor: El Estado asumió un rol protagónico en la economía, nacionalizando recursos estratégicos como los ferrocarriles y el petróleo, y creando empresas públicas.
- Derechos laborales: Se instituyeron vacaciones pagas, aguinaldo y seguridad social universal, fortaleciendo el poder de los sindicatos.
- Nacionalismo económico: Se buscó reducir la dependencia externa mediante la diversificación productiva y la integración regional.
El modelo justicialista consolidó a la clase trabajadora como un actor central, mejorando sus condiciones y promoviendo el crecimiento industrial a través de políticas de sustitución de importaciones. Este impulso industrial fue heredado por el modelo desarrollista, que continuó con la industrialización, pero financió gran parte de este crecimiento mediante la contención de los salarios y la explotación de la mano de obra barata. En contraste, el modelo justicialista financió el desarrollo industrial a través de las rentas extraordinarias generadas por la economía, como los ingresos provenientes de la exportación y el control estatal de ciertos sectores clave. Así, mientras el desarrollismo se basó en bajos salarios para financiar el crecimiento, el justicialismo utilizó un enfoque más orientado a la redistribución y a la justicia social.
- El aspecto clave: la distribución funcional del ingreso
Si bien es una división esquemática y según que aspecto se mire los modelos pueden englobarse en más o en menos grupos, un aspecto en que el modelo justicialista se diferencia de los otros dos es en la distribución funcional del ingreso. Los procesos históricos en los que se aplicó un modelo económico justicialista fueron aquellos en la que los trabajadores se apropiaron de la mayor parte del ingreso nacional. La dinámica de crecimiento interno con un Estado defendiendo el poder de compra del salario y la dinámica del mercado interno tiene esas consecuencias.
En cambio, el modelo neoliberal aperturista trae aparejado alto desempleo, por lo que la apropiación del ingreso por parte de los trabajadores es menos, especialmente por cantidad. A su vez, el modelo desarrollista, con mayor protección del trabajo local no trae fuertes consecuencias de desocupación. Sin embargo, su centro está en la competitividad empresarial, que se gana por precio. Esto es, sin un Estado defendiendo el poder de compra de los trabajadores, y por lo tanto, poco desocupación pero salarios bajos. En cualquier caso, redunda en una caída en la medida de Remuneración al Trabajo Asalariado con relación al PIB (a precios de mercado.
Participación porcentual de los salarios en el PIB a precios de mercado

Fuente: CEPED
El gráfico muestra que, de manera estilizada, en los proyectos justicialistas sube la participación de los asalariados en el ingreso, mientras que en otros modelos economicos, esta se mantiene en niveles bajos o cae.
Los tres modelos representan no solo estrategias económicas, sino también proyectos de país con valores y prioridades distintas, que se plasman en diferentes prioridades. Mientras que el neoliberalismo priorizó la inserción global mediante la apertura económica, el desarrollismo buscó construir una base productiva financiada por la clase obrera y el justicialismo se enfocó en la industrialización con justicia social y la integración nacional. Estas diferenciación en prioridad tiene, como principal diferencia una participación de los trabajadores en el ingreso nacional, disímil.